¿QUÉ PELÍCULA VER EL DÍA DE LA ANIMACIÓN?

The Congress, de Ari Folman

Para compensar la peli que traje la semana pasada por el Día de las Fuerzas Armadas hondureñas -que fue bastante floja-, hoy os hablaré de una que, si no está entre las mejores películas de animación de los últimos años, al menos si lo está entre las más especiales y originales.

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Y es que tal día como hoy de 2003, la Asociación Internacional de Films de Animación (ASIFA), eligió el 28 de octubre para conmemorar el Día Mundial de la Animación. El motivo por el que se eligió este día es simplemente porque coincide con la primera proyección pública de cine animado, perpetrada por el francés Charles-Émile Reynaud en el Museo Grévin de París. Allí, un 28 de octubre de 1892, se proyectaron las Pantomimas Luminosas, programa que incluía las películas: Pauvre pierrot, Clown et seschiens y Un bon bock.

Antes de morir en la ruina, en un ataque de histeria, Reynaud destruyó todos sus inventos, pero por suerte parte de las animaciones que proyectó todavía se conservan:

La historia de Charles-Émile Reynaud fue realmente triste, pues tras acabar en la indigencia, pasó sus últimos días consumido por la depresión en un manicomio. Sin embargo, antes de llegar a ese estado, pudo presumir de ser el creador de los dibujos animados y una de las personas que más influyó en el desarrollo del cinematógrafo. Todo esto fue posible gracias a que inventó y patentó el Teatro Óptico, un sistema de lentes y espejos mediante el cual se proyectaban de modo manual imágenes animadas en una pantalla.

Además, 30 años antes de El Cantor de Jazz (1927, Alan Crosland), considerada la primera <<película sonora>> de la historia, él ya había conseguido sincronizar imagen y música. Y aunque en realidad su Teatro Óptico no es lo que hoy en día entendemos como <<cinematografía>>, se le parecía mucho.

Así que hoy, utilizando como excusa que es el Día de la Animación, os hablaré de The Congress (2013, Ari Folman), una película en la que se mezclan imágenes animadas y en acción real.

¿DE QUÉ VA LA MANDANGA?

Explicar de qué trata The Congress no es una tarea sencilla, en primer lugar porque está dividida en dos partes: una primera parte construida netamente con imágenes en acción real y una segunda de animación.

En segundo lugar, porque la carga filosófica que atraviesa a la película y las dudas que se plantean invitan a un análisis inabarcable.

Un análisis que, por otro lado, seguramente sería un coñazo que no os merecéis tragaros.

Pero si hubiera que hacer un resumen diría que, con The Congress, Ari Folman cuenta la historia de Robin Wright –interpretada por sí misma-, una actriz que se acerca peligrosamente a los 50 y que pronto verá cómo no volverán a presentarse oportunidades tan exitosas como las de aquellos papeles en La princesa prometida o Forrest Gump. Ante esa tesitura, la productora Miramount -acrónimo de Miramax y Paramount- le hace una oferta que, en realidad, no le será posible rechazar: vender su imagen para que sea digitalizada y que pueda ser utilizada cómo les plazca a los estudios… sin ningún poder de decisión por parte de la actriz. Una vez escaneado su acting, no será necesario que Robin Wright vuelva a actuar, ya que su trabajo se simulará mediante imágenes generadas por ordenador y de este modo siempre se mantendrá joven y eterna.

Veinte años después de la firma de este contrato, Robin es invitada a un congreso tecnológico en el que se explicará cómo será la tecnología del futuro y donde la actriz podrá renegociar su contrato acorde a los nuevos cambios que se avecinan. Y es a partir de este punto cuando comienza la película de animación, dando un vuelco brutal y adentrándose por caminos totalmente sorprendentes, llevando a la actriz a reflexionar sobre lo que ha supuesto aceptar todo eso.

LAS 5 CLAVES

  • La combinación perfecta entre animación y <<película de carne y hueso>>.

A parte de porque me hace mucha gracia la expresión <<película de carne y hueso>>, quería señalar este aspecto porque, aunque parezca un poco obvio, cómo se balancean y complementan estas dos técnicas cinematográficas realmente es uno de los puntos más interesantes de la película.

Películas como Space Jam, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o Mary Poppins representan un reto a la hora de, por un lado, armar un relato cuya organicidad permita mezclar realidad con fantasía; y por otro lado, es también un reto unir esas imágenes y que el contraste entre lo que vemos en acción real y en animación no suponga un pastiche incoherente desde la perspectiva visual.

En los ejemplos mencionados hace un momento el mecanismo para que la combinación funcione es, “simplemente”, plantear que la historia está enmarcada en un universo en el que los dibujos animados pueden saltar a la vida real: el Pato Lucas puede saltar al universo de realidad de Michael Jordan y tomarse con él unas cerves, porque es perfectamente coherente.

Y aunque obviamente no siempre es fácil conseguir esa suspensión de la credibilidad como lo hace por ejemplo Space Jam, sí que es verdad que a estas películas les puede beneficiar en ese aspecto que están dirigidas al público infantil, que por lo general (y aunque pueda ser un público muchas veces más crítico que el adulto), va a aceptar mejor cualquier juego que se proponga: ¿qué niño no querría jugar al baloncesto con Piolín? ¿o quién no ha soñado con que su niñera le diera azúcar mezclada con píldoras, ponerse a cantar con ella y con su novio, y acabar cabalgando a lomos de caballos de un tiovivo?

¿Nadie?

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Por eso creo que tiene mayor mérito la película de Ari Folman: su película no es para niños. Y consigue persuadirte para que suspendas tu credibilidad de adulto e imagines por un momento que existe un mundo animado compatible con el real –tan real como que Robin Wright existe- explicándote que, gracias a la tecnología, podemos vivir dos realidades: una realidad marcada por la cruel verdad y otra por un exacerbado hedonismo que lo permite casi todo.

  • La combinación perfecta entre preciosismo y dolor.

Probablemente este punto y el anterior no se entiendan por separado, pero eso también es parte de la película: la dualidad de todo. Dualidad de realidades, de éxito y fracaso, de amor y odio, indolencia y sensibilidad… De preciosismo y dolor.

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Desde una perspectiva obvia, podemos referirnos al preciosismo de las imágenes, sobre todo las del mundo de la fantasía, frente al dolor que provoca salir de esa fantasía y descubrir que ese color, ese realismo mágico, en el plano de lo “puramente real” es sustituido visualmente por suciedad, naturalismo, oscuridad y pobreza…

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Pero existe también preciosismo y dolor en el subtexto: el preciosismo de la libertad, de un libre albedrío absoluto, del hedonismo sin consecuencias y del mundo de lo onírico; en contraposición con el dolor de las dudas y el miedo, el dolor de reconocer que todo es mentira, el dolor de la perdida de la individualidad y en definitiva de ser consciente de uno mismo en nuestro propio sueño…

  • Don Ari Folman.

Es obligado pararse a señalar la labor de este tipo.

Ari Folman nació en Israel en 1962 y es director de cine, guionista y compositor. Con 19 años, Folman fue testigo de la masacre de Sabra y Chatila al formar parte de las Fuerzas de Defensa Israelíes. Este hecho cambió en él de un modo radical, llevándole a escribir y dirigir en 2008 la película con la que dejaría salir sus demonios y traumas, y con la que ganaría un Globo de Oro: Vals con Bashir. Con esta película, nuevamente de animación para adultos, se adentra, de un modo casi terapéutico, en sus recuerdos de la guerra a través de conversaciones con viejos amigos israelíes que estaban presentes en Beirut durante el período de la matanza.

Vals con Bashir, en algunos aspectos superior a The Congress, se convirtió en un canto antibelicista durísimo y desgarrador, al estilo de otras películas de animación como La tumba de las luciérnagas.

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En estas dos películas (aunque tiene otros trabajos), The Congress y Vals con Bashir, Ari Folman consigue plasmar su sello tremendamente personal y fácilmente identificable en el modo de contar, al mezclar un estilo visual de la animación y unos relatos que se nutren entre sí de un modo simplemente único.

Me flipa este señor, sí.

  • Como desees, Princesa.

Si sólo Ari Folman podría dirigir una película como The Congress, sólo Robin Wright podría interpretarla.

Desconozco si Ari Folman barajó el nombre de otras actrices aunque, obviamente, nadie pueda hacer mejor de Robin Wright que la propia Robin Wright, pero más allá de eso su trabajo es espectacular.

El personaje que interpreta en The Congress es el de un actriz consumida y paralizada por las dudas, una mujer a la que sus decisiones la han llevado a instalarse en una zona de confort en la que se siente más o menos segura, y desde la que se convence a sí misma que en realidad es libre… sin darse cuenta de que, en realidad, las decisiones que ha tomado estaban dirigidas por miedo que la inmoviliza.

Pues todo eso es capaz de transmitir la actriz que nos enamoró dando vida a la Princesa Buttercup y que más tarde enamoró al pringa’o de Forrest Gump.

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  • Congreso de Futurología.

No sé si es una de las claves, ya que el mismo Ari Folman explica que The Congress es una adaptación libre de la novela Congreso de Futurología y además sólo la adaptación corresponde sólo a la segunda parte de la película. Sin embargo me parecía interesante señalar, que de algún modo, quien está detrás de toda esta locura es Stanisław Lem, uno de los grandes creadores del género de la ciencia ficción.

Quizá su novela más influyente sea Solaris, de la cual ha habido distintas adaptaciones a cine como la de Andrei Tarkovsky en 1972. No es casualidad, que al igual que The Congress, la obra de Stanisław Lem esté profundamente marcada por la filosofía, la ciencia y la tecnología.

¿A QUÉ HUELE?

Huele como El retrato de Dorian Gray o Fausto, pero en este caso el pacto consiste en vender el alma a un estudio de Hollywood (que no sé si es mejor o peor). A esto se le suma un perverso uso de la tecnología muy a lo Black Mirror y unas imágenes de animación que podrían recordar de algún modo a Destino, el cortometraje realizado entre Dalí y Walt Disney. Aunque también se la compara con A Scanner Darkly (Una mirada a la oscuridad) del director Richard Linklater y de la que trataremos de hablar en algún momento.

A QUIÉN LE GUSTARÍA

A Zygmunt Buaman, porque las reflexiones a las que te arrastra la película están muy en la línea de las consecuencias de vivir en una sociedad líquida.

A QUIÉN NO LE GUSTARÍA

A Harvey Weinstein, porque quien compra los derechos de Robin Wright en la película es una caricatura del famoso productor y, supongo, que un tipo así no querrá verse frente al espejo.

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ÚLTIMOS APUNTES

Don Ari Folman sacará el año que viene nueva película de animación: una adaptación del Diario de Ana Frank.

Podéis ver la peli en Filmin, al igual que Vals con Bashir. Es más, no podéis, debéis.

NOTA: 8/10

Título original: The Congress| Año: 2013 | País: Israel | Dirección: Ari Folman | | Guión: Ari Folman | Fotografía: Michal Englert| Reparto: Robin Wright, Harvey Keitel, Danny Huston


Sergio Véliz

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